¿A dónde van a parar esas almas que antes de partir te miran a los ojos como si no se quisiesen ir?
Me duele la vida en los pliegues de mi cuerpo.
Como si de mí se desangraran esos instantes donde fuimos felices alguna vez.
Como si descendieran suaves, dolorosos, por mis texturas.
¿Es posible exorcizar la resaca del dolor en nuestros huesos?
¿A dónde te abrazaré otra vez?
¿A dónde estarás en este momento con tu brillo hipnótico e incandescente, mi leoncito?
Emito un deseo ardiente en el aire para que, de tan intenso, llegue a envolverte en tu más hermoso estadío. Y, al respirar, encuentres esa paz que te mereces, mi amor.
Desde ahora,
esos ojitos son míos.
Ven a través de mí.
Cobijan la ausencia
de esa parte mía
que te llevaste con vos
para siempre.
Un espacio sin rotulaciones ni dogmas. Sólo para desarrollar y liberar el arte que poseemos todos: la creatividad.
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miércoles, 7 de mayo de 2014
viernes, 4 de abril de 2014
La vida, ese cambio permanente
Todo se transforma. Cambia, se modifica y crece. Movimiento. Los lugares, los rostros, las gotas. Lágrimas, risas, vida, muerte, esperanza, miradas, ángulos, gestos, ladrillo, verde, muro, piedras, abrazos. Abrazos, abrazos, abarcar con los brazos. Extensión interminable de las manos. El abrazo puede contener lo que no puede la palabra. Aunque contemos la mejor de las historias. En el papel, la tinta, la palabra escrita, la foto, la imagen archiva para la eternidad de los vivos. El abrazo contiene el sueño de los que viven en la eternidad.
Instantes
A veces es cuestión de correrse para entender.
La transparencia sólo puede observarse desde la distancia.
Como aquel que se sienta en un rincón, solo y en silencio.
Las ausencias son irremplazables, siempre dejarán huellas.
Pero el curso de los días transpira tu historia.
Redefine tus hechos.
En tus manos, las horas pueden ser vitales o mortales.
Nadie mejor que vos para entenderlo.
Porque a veces un instante puede reparar una vida entera.
O todo lo contrario.
La transparencia sólo puede observarse desde la distancia.
Como aquel que se sienta en un rincón, solo y en silencio.
Las ausencias son irremplazables, siempre dejarán huellas.
Pero el curso de los días transpira tu historia.
Redefine tus hechos.
En tus manos, las horas pueden ser vitales o mortales.
Nadie mejor que vos para entenderlo.
Porque a veces un instante puede reparar una vida entera.
O todo lo contrario.
martes, 1 de abril de 2014
La gota
La gota cayó espesa y con ganas,
como quien se arroja al mar rompiendo una ola.
Esa gota sudaba de erotismo, de deseo.
Le gustaba vestir de ardor y transpiración la escena.
De tocar los cuerpos unidos bajo una última conexión furiosa.
Esa gota era mayúscula, madura.
Sabía que ya no le quedaba tiempo.
Que aquella noche los instantes la consumían
lenta y progresivamente.
Esa gota no era una gota.
Esa gota se llevaba un océano de historia.
Dos vidas se secaban con su llegada al suelo.
como quien se arroja al mar rompiendo una ola.
Esa gota sudaba de erotismo, de deseo.
Le gustaba vestir de ardor y transpiración la escena.
De tocar los cuerpos unidos bajo una última conexión furiosa.
Esa gota era mayúscula, madura.
Sabía que ya no le quedaba tiempo.
Que aquella noche los instantes la consumían
lenta y progresivamente.
Esa gota no era una gota.
Esa gota se llevaba un océano de historia.
Dos vidas se secaban con su llegada al suelo.
jueves, 27 de marzo de 2014
Amor a primera vista
“¿Crees en el amor a primera vista?
Haberla visto y creer que la conoces...
Parece diferente. Sólo tengo un presentimiento sobre ella.
Como cuando empieza una canción y simplemente sabes que tienes que bailar”.
sábado, 15 de marzo de 2014
Quizás
Quizás nunca te diste cuenta,
quizás fueron insuficientes mis miradas,
quizás el tiempo nos ganó la batalla. O me la ganó.
Quizás mi pálpito falló
quizás mi hoguera corporal
incineró la poca visión que me quedaba.
Quizás hayan miles de quizás más
que jamás conoceré.
Sólo sé que, al final,
cuando los inmortales
lleven mi historia
y laven mis heridas,
sabrán que en el amor
batallé. Sí, que batallé
más allá de toda correspondencia.
quizás fueron insuficientes mis miradas,
quizás el tiempo nos ganó la batalla. O me la ganó.
Quizás mi pálpito falló
quizás mi hoguera corporal
incineró la poca visión que me quedaba.
Quizás hayan miles de quizás más
que jamás conoceré.
Sólo sé que, al final,
cuando los inmortales
lleven mi historia
y laven mis heridas,
sabrán que en el amor
batallé. Sí, que batallé
más allá de toda correspondencia.
lunes, 3 de marzo de 2014
Dejame...
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