Fluye, la vida fluye como el agua de un río que desciende segura de su origen. Fluyen, los sentimientos fluyen como la risa incontenible, esa que contagia y permanece en la sangre, y que eleva las almas hasta la esencia de la alegría. Fluye, el tiempo fluye y todo cambia. Río, tiempo, cambio. Fluye, el tiempo, corre, corre, corre. Y cada día se cumple la profecía: morir para renacer.
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